Opciones de Financiación: ¿Cómo Elegir la Mejor?
Una vez calculadas nuestras necesidades de financiación, podemos pasar a evaluar nuestras opciones de financiación. Si sabemos que lo que necesitamos es algún tipo de financiación externa y ajena, vamos a analizar de qué instrumentos nos podemos valer para conseguirla.
Y es que cuando nos acercamos a una oficina bancaria, por ejemplo, y comenzamos a ver las distintas opciones de financiación que existen yo creo que siempre nos surge una pregunta. ¿Cuál es la que más se adapta a mis necesidades?
Daremos una serie de pistas que nos ayuden a responder a esta pregunta. Y es que tenemos que partir del hecho de que “no todo sirve para todo”. Por ello estableceremos una serie de premisas que nos ayudarán a elegir la opción que mejor se adapte a nuestras necesidades
Opciones de financiación: El largo con el largo y el corto con el corto.
Para empezar bien aclararemos un concepto básico cuyo desconocimiento nos puede poner luego en un aprieto. Las necesidades de financiación a largo plazo deben cubrirse con instrumentos financieros a largo plazo o superiores a un año. Las necesidades de financiación a corto plazo o de circulante, deben cubrirse con instrumentos financieros a corto plazo o inferiores a un año.
Por ejemplo, si vamos a comprar una nave, muebles para la oficina o equipos informáticos, dado que todos estos ejemplos se engloban en el inmovilizado de la empresa, es decir que se espera que nos acompañen varios ejercicios, dentro de nuestras opciones de financiación, deberíamos recurrir a un tipo de financiación a largo plazo.
Sin embargo, si la financiación que necesitamos es para hacer frente a las diferencias temporales que se producen entre cobros y pagos, necesitaríamos acudir a un tipo de financiación a corto plazo.
Esto que parece de Perogrullo, es importante por lo siguiente. Algunas veces, entre tantas opciones de financiación, cometemos el error de solicitar un instrumento de financiación a corto plazo (como las líneas de crédito a un año) para financiar la compra de inmovilizado (aquellos bienes que son adquiridos pensando en que van a permanecer en la empresa más de un año). En un primer momento podría parecernos una opción válida. Tenemos que comprar ordenadores, software, impresoras, mobiliario y un servidor. En total 15.000 euros. Solicitamos una póliza de crédito y lo pagamos. Pero ¿qué ocurre si no nos renuevan la póliza? Además, es que “nos engañamos” porque no repartimos ese coste en el tiempo. Es decir nuestro negocio debería ser capaz de generar los recursos suficientes para ir pagando un préstamo a varios años. Porque qué pasará cuando a los cuatro años tengamos que empezar a renovar equipos informáticos. ¿Nos endeudamos más?
La realidad es que muchas veces las propias entidades financieras, nos ofrecen un producto que no es el adecuado en este sentido, simplemente porque conseguir autorización para ello es más sencillo o las condiciones que pueden ofertarnos son mejores.





